Évora.

evoraleadimage.pngCada vez que por razones laborales debo viajar a Portugal, prefiero hacerlo en coche, aunque sea un camino largo y a veces tedioso, me da la oportunidad de parar donde quiero y por cuanto tiempo sea preciso.

Cada vez que lo hago, me detengo en una nueva ciudad para poco a poco ir explorando el país vecino. Esta vez tocó hacer la parada en Évora, ciudad hermosa que aún conserva restos romanos y cuyo centro histórico está muy bien conservado. Aunque como todas las ciudades de cierto tamaño en Portugal, conducir por ella sea un caos -y ni hablemos del centro, donde de pronto se encuentra uno con calles en las que tiene que esconder los espejos retrovisores para poder pasar con el coche- .

Si además uno tiene la grandísima suerte de contar con amigos portugueses amantes de la buena gastronomía y puede así descubrir el Restaurante Fialho, pues entonces estamos redondeando una jornada casi perfecta. Bacalao, los entrantes típicos del Alentejo, huevos de codorniz y todo a un precio excelente.

Este ha sido uno de esos viajes que merecen la pena, uno de esos que me recuerdan lo hermoso que es viajar y cuántos países me quedan por ver y platos por probar.

Podéis ver más fotografías en mi cuenta de Flickr.

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