No corren buenos tiempos.

Al menos, para la competitividad de las fábricas españolas. Y si son de un sector tan complicado como el de la automoción, la cosa se agrava hasta límites insospechados. Pero si además tenemos como costumbre leer la prensa, la percepción que tenemos del tema puede empeorar la impresión hasta hacernos creer que España va a ir perdiendo todas y cada una de las plantas que funcionan en nuestro territorio.

Porque hoy nos hemos levantado con la noticia de que Mercedes-Benz echa el cierre en Barcelona, poniendo a 420 personas en la calle. Huelgas, cierres y traslados de producción se nos vienen a la mente. Pero, ¿cómo puede ser si hace menos de un año que se firmó el convenio colectivo para los cuatro próximos ejercicios?Pues si seguimos buscando información sobre el tema, descubrimos que la mayoría de los trabajadores serán recolocados -la mayoría en la planta de Vitoria- y que hay muchos que van a prejubilarse. No sólo eso, sino que además, Daimler AG ha formado una joint-venture con una empresa española, Estampaciones Sabadell, que será la encargada de continuar con la misma producción que se venía teniendo, pero en una nueva planta que se inaugurará en Esparraguera -imagino, que no lo dicen, que con mejores comunicaciones, mejor y más moderna maquinaria…- Así que por esta vez, parece que el temor está menos justificado de lo que dan a entender algunos titulares.

Claro que tampoco tenemos que dormirnos en los laureles.

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