¿Seguro que no es Uganda? (u otro pais subdesarrollado)

Estados Unidos es el paradigma de la modernidad, y Mahattan es la máxima expresión: Los rascacielos marcando el horizonte, el MOMA, el Metropolitano, el Museo de Historia Natural, que si el Madison Square Garden, la NBA, el glamour… Y sin embargo hay ocasiones en las que pareciera que estás en medio de ?frica.

Dicen que la primera impresión es la que vale. Debería haberme dado la vuelta en ese momento, al ver la entrada y el mostrador del New York Inn, en plena 8ª Avenida. No pude creerlo, era como haber entrado en una de esas películas en las que el hotel se paga por horas y el protagonista acaba acribillado a tiros. En ese momento, pensé, sólo quedaba oir el típico tren y sentir su traqueteo, quizá unos gritos, una paliza o unos tiros.

Un botones hindú nos da las llaves, subimos la escalera de 70 centímetros de ancho enmoquetada y viscosa bajo nuestros pasos mientras que sube un hedor a humedad donde quiera que pisemos. Tercer piso. Sin ascensor. Las primeras risas comienzan al abrir la puerta. Para entrar dos personas, una se tiene que sentar en la cama; O las maletas, o tú, como prefieras. Las paredes están empapeladas… en 1960. El baño está alicatado a media altura, sin haber retirado el papel pintado. Tiene 80 centrímetos de ancho y un metro y poco de profundidad. Miro por la ventana. Sólo veo ladrillo y bajante (tubería de desagüe).

Podía ser peor, me digo. Y bien pronto que lo descubrimos.

La primera noche llegamos cansados, después de ver el encendido del ?rbol de Navidad en el Rockefeller Center (en un próximo post) y caímos rendidos sobre la cama. Porque al menos la sábana era vieja, pero estaba limpia. Hasta que nos despertamos con un sobresalto. ¡¡Terremoto!! Pero no, solo era el metro. La línea E, para ser más exactos. Joder, rogué al cielo por empezar a escuchar los tiros.

La segunda noche llegamos tan cansados que caímos sin deshacer la cama. Y nos despertamos al cabo de un par de horas: Llovía ¡¡dentro de la habitación!! En un auténtico frenesí, pudimos poner a salvo las maletas y los primeros regalos que habíamos comprado, antes de colocar la papelera, vasos y todo lo que pareciera un recipiente para recoger el agua que caía a borbotones del techo.

Todas las noches, por cierto, había un vecino fanático del -insertar insulto- Hip-Hop que ponía su caja de música y trataba de rapear; claro que a la habitación solo llegaba el chunda-chunda.

La noche que volvimos de ver a los Raptors y los Knicks en el Madison Square Garden nos acostamos tranquilos, pensando que lo peor ya había pasado. El destino se debía estar riendo a gusto con nosotros, me atrevo a decir hoy. Porque a mitad de la noche, sobre las 3 de la mañana, nos despiertan unos pasitos, una bolsa de plástico que se mueve, la papelera que cruje. ¡¡Rata!!

Las siguientes noches tapamos los inmensos agujeros de las paredes con las toallas, después de ducharnos, para impedir que volviera a entrar… eso y que sacábamos la basura a la puerta nos alivió el volver a pasar por esa pesadilla.

Todo eso y un desayuno grasiento en un Subway propiedad del hotel, por la módica cantidad de ¡120€ la noche!

Pues eso, ¿seguro que no era Uganda?

3 comments
Leave a comment »

  1. ¿Seguro que EEUU no es como Uganda?…

    Después de la pesadilla, en meneame.net/story/relato-pesadilla-inmigracion-eeuu, yo también me hacía la pregunta. Pero no, de verdad que eran los EEUU. Menudo timo….

  2. Si a mi me paso algo parecido la primera vez que fui jajajajaja USA es un pais que se cae a cachos tío, ¿y el metro? joder es sucio, oscuro y está lleno de ratas. Pero luego la ciudad es guapisima y hay un montón de cosas que hacer. Si te contará yo los dez días que pasé una vez en Flashing Av. ahi si que habái ratas jjjaajaja

  3. Pues cuenta, cuenta… que me has dejado con las ganas.

Leave Comment

You must be logged in to post a comment.